Bruno Arana Arellano
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Aquí estoy
La primera vez que me rompieron el corazón pude entenderlo. Fue una pedrada directa al recipiente de vidrio donde guardaba mis emociones. Entonces empecé a escribir. Sin mucha coherencia, con muy poca técnica. Vomité la tinta sobre la página. Descubrí que existía un poema que había ordenado las palabras que estaban dispersas dentro de mí.…
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Mayo
¿Cuándo uno sabe que está listo? El momento en el que llega la realización de haberlo logrado; haberlo superado. Supongo que nunca llega. Es más una aceptación tácita que se sedimenta en el pecho, en la ausencia de angustia. Me he visto en la terrible necesidad de entenderme; observar cómo pienso, cómo siento.…
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Oración
Me jacto de tener la capacidad de convivir con cualquier cosa que me recuerde a lo que solía ser mi vida. Pero en tardes como esta, donde el cuarto se llena con el aroma de la tarde, mientras mi cuerpo se sigue recuperando de la batalla que libramos anoche, cuando el silencio cobra dominio…
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¿Cómo se llamó la obra?
No es más feliz aquel que representa el papel con una técnica más pulida. Ni es más sabio el que pregona la inferioridad de aquellos que piensan diferente. Permitirse embriagar por la apariencia que los demás reconocen en nosotros lleva a pensar que, invariablemente, seremos eso que nos dicen que somos. Tan gruesa es…
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PASCUA
Recuerdo la tarde en que me enteré. Su heraldo tomó mi mano, me miró a los ojos y colocó sus labios sobre los míos, tan dulces como siempre. Anunció con un beso que se acercaba el día de mi muerte. Secó mis lágrimas y, con una disculpa escondida entre su media sonrisa, se levantó y…
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La historia mal contada
Algunos dicen que recordar es la perpetua reconstrucción de lo que nos acontece. Esto implica que, con cada representación de esos sucesos, el porcentaje de realidad y objetividad se reduce, mostrándose como una verdad casi irrefutable que lo sucedido lo hizo tal como lo recordamos por última vez. Recordamos con la mente, con…
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Otro relato breve
Ayer te escuché llorando en el balcón cuando dieron las once de la noche. No intentaba ocultarme porque estaba seguro de que mi presencia era suficientemente fútil como para ser tomada en cuenta. Yo pensé que habías dejado el cigarro, y me sorprendió oler el humo que se coló por mi ventana, fue ese rastro…
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Donde habita la certeza
Se me perdió la certeza. Llevaba rato buscando, empeñado en intentos infructuosos. Todo porque una tarde, cuando acepté que ya no me serviría de mucho, decidí arrancarla de mi pecho y lanzarla tan lejos como pude. Resignado a las consecuencias de mis caprichos, decidí dejarlo por la paz. Así ocurrió un buen tiempo hasta que, anoche,…
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Petricor
Prometí dejar el cigarro cuando ya no hubiera más por lo que fumar. El problema es que siempre hay algo. Hoy me permito un par al día, solo cuando las circunstancias lo ameritan, aunque, siendo honesto, siempre lo hacen. Aquella fue una de esas veces. Eran alrededor de las seis de la tarde cuando…